Para aquellos que no le conozcan, Mike Whiddett es un piloto de drifting neozelandés bastante famoso en el mundillo por las preparaciones con las que suele acudir a la pista. Si en su día nos sorprendió con un increíble Mazda RX-8 en el Festival de Velocidad de Goodwood, en esta ocasión nos ha dejado boquiabiertos con un Mazda MX-5 que poco se parece al modelo original, ni mecánica ni estéticamente.
Apodado como ‘Mad Mike’ (el loco Mike), el señor Whiddett está claramente a la altura de su alias. Buena prueba de ello es el Mazda MX-5 que véis en las imágenes, tan sorprendente por dentro como por fuera. Concebido para competir en el campeonato de Fórmula D de esta temporada, este roadster biplaza incorpora un kit de carrocería completo creado por Pulse Performance Race Engineering en asociación con Mazda (de modo que todas las piezas son originales) que incluye piezas de carreras más ligeras, unos pasos de rueda notablemente ensanchados para albergar los gigantes neumáticos y un alerón de proporciones bíblicas para mejorar la aerodinámica.
En su interior, se ha instalado una jaula antivuelco y se ha prescindido de todo lo innecesario, es decir, del salpicadero al completo, instalando en su lugar un volante de competición, un kit de bloqueo de la dirección Wise-Fab para mejorar la maniobrabilidad y unos asientos de tipo bacquet fabricados en carbono y Kevlar por Racetech -una empresa con sede en Nueva Zelanda para que Mike se sienta como en casa-.
Asimismo, la palanca de cambios original ha sido sustituida por otra de aspecto más racing que permite controlar una nueva caja de cambios secuencial de seis velocidades, la cual permite desmontarse con tan solo aflojar cuatro tornillos para solventar rápida y fácilmente los problemas que puedan surgir.
Pero el plato fuerte viene bajo el capó, donde se ha llevado a cabo un duro trabajo de ingeniería. Concebido originalmente como un motor de tres rotores 20B, Mike y compañía decidieron que tras el éxito del RX-8 y, para conseguir un extra de potencia, la mejor solución era introducir un 26B de cuatro rotores. Con ello, el objetivo era conseguir un vehículo capaz de alcanzar los 1.000 caballos de potencia, pero los últimos análisis en el banco de pruebas revelaron hasta 1.017 caballos gracias a la incorporación de dos turbos Garrett GTX40, elegidos por su entrega de potencia más suave en comparación con una sola unidad masiva y su peso ligero.
Aun así y, seguros de poder alcanzar incluso los 1.500 CV de potencia, han preferido mantener estas cifras para un mayor equilibrio del conjunto. Lo veremos rodar en Atlanta los próximos 8 y 9 de mayo.














































