EBRO acaba de pulsar el botón de “play” en la producción del EBRO s700 HEV en su fábrica de Barcelona, y esta es una de las mejores noticias que nos podrían dar a nivel industrial. Es otro paso —bastante serio— en ese intento de volver a colocar a la marca en el mapa industrial, pero esta vez con la mirada puesta en la movilidad eléctrica… o al menos en una versión bastante sensata de ella.
Porque aquí no estamos hablando de enchufes ni de andar buscando puntos de carga como si fueran pokémon. El s700 HEV es un híbrido autorrecargable con etiqueta ECO y a rodar.
Un híbrido pensado para la vida real
El s700 HEV juega en una liga que cada vez tiene más sentido, la de los coches que te ayudan a consumir menos sin obligarte a cambiar tu rutina.
Ciudad, carretera, trayectos cortos, viajes largos… la idea es que funcione en todo sin que tengas que pensar demasiado.
Debajo del capó hay un motor 1.5 TGDI optimizado para trabajar con el sistema híbrido, acompañado de un motor eléctrico que le da ese empujón extra cuando hace falta. El resultado: consumos contenidos, buena respuesta y una eficiencia térmica que roza el 44,5 %.
Este EBRO no tiene enchufes
Aquí está uno de los puntos clave. No necesitas enchufarlo nunca. Nada de cables, ni de planificar dónde cargas, ni de apps que no funcionan cuando más las necesitas. Subes, arrancas y el coche se apaña solo para gestionar la energía.
Es una propuesta bastante directa para quien quiere dar el salto a algo más eficiente, pero no está para complicarse la vida ni depender de infraestructuras que, siendo sinceros, todavía cojean en muchos sitios.
El s700 HEV no llega como un modelo más. EBRO lo coloca como una de las piezas centrales de su gama. Y lo hace apostando por una mezcla que suele funcionar: buen espacio, tecnología suficiente para no quedarse atrás y un enfoque práctico, tanto para familias como para uso profesional.
Barcelona como base
Otro punto importante es dónde se fabrica. El s700 HEV sale de la EBRO Factory en Barcelona, lo que refuerza ese discurso de reindustrialización que la marca lleva tiempo defendiendo.
Más producción local, más empleo y, en teoría, una base más sólida para crecer en España. No es solo sacar coches, es intentar reconstruir una estructura industrial con cierta ambición.