La modificación de la unidad de control electrónico del vehículo (ECU) comúnmente tratada como “chipeo”– un término algo desfasado en la actualidad por abarcar tanto los chips como las reprogramaciones- es algo tan antiguo casi como la gestión electrónica del automóvil. Mientras que su origen ha nacido en la competición, esta modalidad ha tomado forma en los coches de calle, que ya sea por mejorar el consumo, el par o la potencia, han optado por una vía que si bien es cierto, antes era bastante invasiva, ahora es inocua casi al 100% y lo mejor de todo, reversible en muchos casos.
Seguro que has leído alguno de nuestros artículos en los que hablamos de un preparador que logra sacar unas mayores prestaciones al motor de un vehículo –principalmente modelos deportivos-, pues bien, de esto hablamos. Aunque normalmente estas preparaciones se basan en modelos de alto rendimiento, lo cierto es que esta práctica no sólo está reservada a este segmento y aunque los resultados serán menos espectaculares –en cifras- serán muy notables.
¿Para qué sirve esta modalidad?
Como norma general, la modificación de la ECU se lleva a cabo para lograr un rendimiento superior, ya se trate de más potencia, unas menores emisiones o mejor eficiencia de combustible.
La alteración del mapa electrónico de la unidad de control permite ciertas variaciones o alteraciones del comportamiento del vehículo.
La unidad de control electrónico de un automóvil moderno, junto con la tecnología avanzada de las mecánicas actuales, hace que sea posible controlar muchos aspectos del funcionamiento del motor, tales como el tiempo de encendido, la inyección de combustible, el control electrónico de aceleración, la sincronización de las válvulas, control del turbo, el comportamiento de la transmisión automática, el limitador de velocidad (si lo tiene) etc…
¿Son reales las promesas que nos hacen?
Sí. Actualmente, los fabricantes dejan grandes márgenes de seguridad en todas y cada una de las motorizaciones y en cierto modo, los especialistas en esta materia cuentan con esto y con información privilegiada –en el caso de los preparadores especializados en determinadas marcas- que permiten saber exactamente cuáles son los márgenes de seguridad y tolerancia de la mecánica. Gracias al cambio del software o a la actualización del mismo se puede ganar hasta un 31% de potencia, hasta un 20% más de par y un ahorro en el consumo de combustible de hasta 1 litro a los 100 km dependiendo de la motorización –lógicamente, estas cifras serán mayores o menores dependiendo del preparador o los consejos y desarrollos del especialista-.
Además de las mejoras en el par y en la potencia, una mejora en la ECU puede proteger los convertidores catalíticos, reducir los gases de escape y mejorar las emisiones contaminantes.
¿Hay posibles efectos adversos?
En cierto modo, aunque te digan que no, sí que los hay. Para empezar, estas modificaciones electrónicas harán que las mecánicas sean más sensibles a los cambios de calidad de los carburantes.
En segundo lugar, estas modificaciones hay que hacerlas siempre con márgenes y bajo la supervisión de especialistas ya que la durabilidad de la mecánica de tu coche está en juego si nos pasamos de la raya –sí, si nos pasamos de los límites de tolerancia-.
En último lugar, una configuración inadecuada puede redundar en unas prestaciones empobrecidas, unos consumos más elevados y unas emisiones mayores –eso por no hablar de posibles daños en la mecánica-.
¿Cuáles son los métodos más comunes?
En los vehículos modernos es un pequeño ordenador el que controla y supervisa el motor. Este ordenador, la denominada unidad de control, está conectada al motor mediante cables y conectores. Como unidad de control del motor recibe señales analógicas y digitales y calcula las órdenes de control para el encendido, la inyección, la regulación de los gases de escape y otros.
Unidad de control adicional
Hay que tener en cuenta que no se realiza ninguna modificación constructiva del motor o de la unidad de control del motor.
El funcionamiento es muy sencillo: el sistema electrónico de la unidad adicional modifica a tiempo real el control del motor. Optimiza los diagramas característicos miles de veces por segundo y proporciona así un aumento de potencia que se percibe sensiblemente y de forma directa. Además puede reducir el consumo de combustible simultáneamente si no se cambia el modo de conducción.
En la mayoría de los casos el programa de protección del motor se mantiene inalterado. No existe peligro alguno de recargar los componentes individuales del motor.El software original del vehículo también se mantiene sin cambios
En muchos vehículos el montaje llevará tan sólo de 10 a 15 minutos y no son necesarias herramientas especiales. Sólo hay que conectar el módulo a través de un sencillo sistema de conexión con el motor y la unidad de control del motor, fijar el módulo y listo.
Con este método se podrá adaptar el aumento de potencia de su motor de forma individual modificando los ajustes básicos. Podremos elegir los ajustes de «potencia máxima», «tuning ecológico de ahorro de combustible» o una combinación sensata de ambos.
Actualización mediante OBD
En el caso de elegir la modalidad mediante OBD hay que saber que se modifica el software original del vehículo. Este es leído a través de la interfaz de diagnóstico desde la unidad de control del motor, se modifica en el ordenador con los programas adecuados y se vuelve a pasar a la unidad de control del motor. En algunos casos también se sustituye el chip original por un RaceChip Chiptuning Español.
Una ventaja del tuning OBD es que permite eliminar la limitación de velocidad máxima. Además, el tuning OBD permite en ciertas circunstancias un mayor aumento de la potencia que una unidad de control adicional.
Desventajas del tuning OBD
– No se pueden excluir los daños al motor, ya que al realizar un tuning OBD se pueden desactivar funciones de protección del motor.
– El vehículo tuneado podría ser incapaz de realizar un diagnóstico debido al software de tuning. En ese caso ya no es posible leer los códigos de error en el taller y las reparaciones no pueden realizarse de forma óptima.
– El tuning no puede ser ajustado posteriormente por uno mismo, sino que hay que volver a acudir a quien lo tuneó.
Sin lugar a dudas me decanto por la unidad de control adicional aunque si buscas las más altas prestaciones te deberás decantar por el OBD…
¿Es legal esta práctica?
Bueno, estamos en otra laguna jurídica… En principio no es legal si no se declara y refleja en la ficha técnica del vehículo, sin embargo cazar algo como esto es bastante complejo. Por otro lado, cualquier modificación de este tipo deberá ser comunicada a la aseguradora, cosa que nadie hace y que nuevamente es muy compleja de detectar…
Ya sabes lo que hay, ahora te toca elegir entre repro, chipeo o el coche de serie y a tirar millas…


