Seguro que a muchos de vosotros os suenan anécdotas como la de Volvo en una demostración a los medios internacionales en la que no funcionó el freno automático o sin ir más lejos, la del Mercedes-Benz Clase S dentro de una nave y rodeado de una densa niebla…
Pues bien, ahora, una prueba masiva de Auto Motor und Sport revela que muchos de los sistemas que la Unión Europea y las pruebas de choque han certificado como aptos, no funcionan en la mayoría de los modelos presentes en el test…
Sí, como ya sabréis, la instalación de estos sistemas se ha hecho casi obligatoria por la EuroNCAP, siempre y cuando el modelo quiera optar a la máxima puntuación en las pruebas de choque y sistemas de seguridad, sin embargo, nosotros en algunas ocasiones os hemos manifestado que estos sistemas no son todo lo efectivos que deberían. Ahora, un estudio nos da la razón…
La prueba llevada a cabo por Auto Motor und Sport es realmente simple. Colocan un maniquí que se cruza en la trayectoria del vehículo. Mercedes Clase C, Nissan Qashqai, Volkswagen Up!… ¡Todos fallan!. La publicación ha tenido en cuenta, que no todos los sistemas funcionan igual ni a la misma velocidad, por eso, cada vehículo rueda, o parece rodar a diferentes velocidades.
Ahora yo os hago dos preguntas, ¿qué responsabilidad tienen la marca en caso de atropello si se determina que la velocidad del incidente entra dentro del rango sistema de prevención? Y la segunda es, ¿serán los vehículos autónomos igual de fiables?
Cabe prestar especial atención al nuevo y a su sistema que es el único que ha superado la prueba correctamente.
https://youtu.be/Rbk3XNCpiB4
¿Pero, cómo suelen funcionar estos sistemas?
Las estadísticas muestran que en la mitad de las colisiones por detrás, el conductor causante no ha frenado. Estos sistemas ayudan a evitar colisiones. Los principios son básicos, el sistema se activa a velocidades superiores a 4 km/h, y puede avisarte de forma audible y visible si estás demasiado cerca de un vehículo situado delante o si hay peatones o ciclistas en tu camino. Si no reaccionas y una colisión es inminente, se aplica el freno de forma automática para que evites o mitigues un impacto.
Con un alcance de 150 metros, un sensor de radar situado tras la parrilla vigila continuamente la distancia al vehículo que circula delante y una cámara digital detrás del parabrisas determina qué objetos hay delante. Durante las horas con luz diurna, también puede detectar peatones y ciclistas parados o en movimiento. Si un peatón o ciclista se cruza de forma inesperada delante o un vehículo frena de repente y el sistema detecta la posibilidad de una colisión, te avisará mediante una luz de advertencia intermitente en el parabrisas y una alarma acústica. Además, esta tecnología asiste al conductor en la frenada precargando los frenos para reducir la distancia de frenado. Si el conductor no reacciona al aviso y la colisión es inminente, el automóvil frena automáticamente con toda su fuerza de frenado.
Como podéis ver, la teoría está bien pero la práctica revela muchas lagunas, ¿no?

