Una de las decisiones más criticadas de Mercedes-Benz en los últimos años tiene que ver precisamente con la adopción del motor 1.5 dCi de Renault bajo el capó de algunos de sus vehículos. Durante varios ejercicios se han convertido además en opciones de gran demanda al ser variantes de acceso a la gama, generalizando su presencia en las carreteras europeas.
Para muchos usuarios el uso de ese bloque en un Mercedes no tiene sentido viendo las elevadas tarifas que cobra el fabricante alemán por sus vehículos. No hay que olvidar que el mismo motor que se podía encontrar en un Mercedes Clase A hasta arriba de extras con precio cercano a los 40 mil euros también se podía ver en un Dacia Duster de poco más de 13 mil euros.
Desde el 20 de octubre Mercedes-Benz ha comunicado que no continuará montando los motores de Renault pero no obedeciendo a las críticas de los usuarios sino por una cuestión de emisiones. El actual bloque de 1,5 litros no interesa por costes para su uso en los compactos alemanes.
A partir del 20 de octubre los denominados «180d» incluirán un bloque de cuatro cilindros, dos litros y 116 CV de potencia en combinación con una caja manual de seis velocidades o bien por una de doble embrague con ocho relaciones denominada 8G-DCT fabricada por Daimler.
Aunque las dos variantes con denominación «180d» comparten los 116 CV de potencia anunciada, las nuevas motorizaciones de dos litros presumen de un par máximo superior que ahora es de 280 Nm frente a los 260 Nm de antes. Estos cambios afectarán a los Mercedes Clase A, Clase B y Clase CLA.

