Durante años, comprar un coche nuevo ha sido un ejercicio de resignación. El precio subía cada año, a veces sin apenas cambios visibles en el producto o simplemente por cambiar el “Model Year” y algún color. El discurso siempre era el mismo: que si la electrificación, que si el transporte, que si el aumento del precio de los materiales, todo servía para justificar unos precios de tarifa cada vez más altos que los clientes por necesidad o resignación acaban pagando
Hoy hemos sabido gracias al barómetro de Ganvan y coches.com que el mercado del automóvil por primera vez en 2025 frente a los precios que teníamos justo un año antes, en 2024.
En 2025 el mercado del automóvil empezó a enviar una señal incómoda para los fabricantes y es que el límite del precio existe o al menos lo hace para algunas marcas.
Las marcas que más han bajado precios en 2025
| Marca | Variación 25 vs 24 |
| Alfa Romeo | -23,10% |
| Jeep | -19,41% |
| Jaecoo | -16,52% |
| BYD | -14,48% |
| Fiat | -11,69% |
| Nissan | -10,72% |
| Citroën | -9,95% |
| Honda | -8,93% |
| MG | -8,92% |
| Volvo | -8,63% |
Esta tabla no es solo un ranking. Es una radiografía bastante precisa de quién se pasó subiendo… y quién ahora tiene que pagar la factura con importantes descuentos para amortiguar estas subidas.
El caso Alfa Romeo, Jeep y Volvo: cuando venden que se han vuelto premium y se chocan con la realidad
Alfa Romeo lidera la caída de preciso con más de un 23%. No es casualidad ni mala suerte. Es la consecuencia lógica de varios años de subidas muy agresivas, apoyadas en una estrategia clara que era básicamente la misma que aplicaba todo el Grupo Stellantis: menos volumen, más margen, posicionamiento más premium. El problema es que el mercado aceptó ese discurso hasta cierto punto.
Cuando el cliente compara lo que paga con lo que recibe, la magia se rompe. Y entonces toca ajustar, porque sí, aquí los chinos han hecho mucho daño.
Jeep vive una situación muy similar. Apostó fuerte por el SUV electrificado, por subir escalones de precio y por vender más imagen. Pero el segmento ya no es exclusivo, y cuando aparecen alternativas más baratas —y a veces más equipadas— el castillo empieza a temblarse por buena imagen de marca que tenga.
Incluso Volvo, una marca sólida, con prestigio y una transición eléctrica bien ejecutada, ha tenido que aflojar. Porque ni siquiera una marca “bien hecha” puede ignorar que el comprador europeo ya no compra coches a cualquier precio.
Aquí no hay un derrumbe de los precios como tal, es una rectificación en toda regla.
China cambia el discurso de los fabricantes europeos
Si hay un factor que explica casi todo lo que está pasando, es este: la presión de las marcas chinas. Y no, no es una amenaza futura. Es puro presente.
BYD, MG o Jaecoo no están jugando a probar suerte. Están compitiendo en serio, con precios ajustados, tecnología y una estrategia muy clara: entrar rápido, crecer rápido y obligar a los demás a moverse o a morir.
Lo interesante es que algunas marcas chinas también bajan precios. Pero no porque estén en problemas, sino porque pueden hacerlo. Tienen margen, una estructura de costes mucho más optimizada y una flexibilidad y rapidez de cambio que muchas marcas europeas ni tienen ni se plantean tener.
Esto genera un efecto dominó porque cuando el coche chino baja, el europeo no puede quedarse quieto si no quiere perder su silla en el juego musical.
Europa aguanta a base de apretar los dientes
Las bajadas de Fiat, Citroën o Nissan no responden a una nueva filosofía comercial. Responden a algo mucho más básico: defender volumen. Cuando el cliente empieza a mirar alternativas asiáticas, el fabricante europeo tiene dos opciones o ajustar precios o perder ventas.
Y perder ventas, en un mercado con fábricas sobredimensionadas y objetivos de electrificación encima de la mesa, no es una opción cómoda. Estos ajustes de dos dígitos son necesarios para que la rueda siga girando.
¿Estamos ante el fin de los precios disparados?
Conviene no llegar a conclusiones precipitadas porque los coches siguen siendo caros. Muy caros. Mucho más que en 2019. Pero 2025 marca algo distinto. Marca el momento en el que el mercado ha dejado de tragar sin protestar.
Las marcas que más subieron son las que ahora más bajan. China ya no es el plan B, es el rival directo. Y Europa empieza a descubrir que competir no siempre es subir precios sino saber cuándo hay que bajarlos.
