El regreso de Thomas Ingenlath a Volvo Cars no es solo un movimiento corporativo más dentro del sector del automóvil. Es, sobre todo, una muy buena noticia para quienes siempre han valorado la identidad, el carácter y la coherencia estética que históricamente han definido a la marca sueca.
Sí, con esto me refiero a la esencia de la “antigua Volvo”, esa Volvo que nos gustaba a todos –o casi-.
Tras siete años liderando Polestar como CEO y responsable de su visión creativa, Ingenlath vuelve a asumir el rol de chief design officer en Volvo, casi una década después de haber abandonado la compañía. Y lo hace en un momento clave: cuando Volvo se juega su futuro en la electrificación total y en la redefinición de lo que significa ser una marca premium escandinava en 2026 y más allá.
El diseñador que nos hizo volver a mirar a Volvo a la cara, está de de vuelta
No conviene olvidar lo que supuso la llegada de Ingenlath a Volvo en 2012. En apenas cinco años, logró algo que pocas marcas consiguen: reinventarse sin traicionarse.
Modelos como el XC90, V90 o XC40 devolvieron a Volvo una personalidad clara y reconocible, basada en:
- Simplicidad escandinava
- Proporciones elegantes y sólidas
- Una identidad visual coherente en toda la gama
- Una identidad moderna que tomaba muchos elementos identificativos antiguos que antaño la gente siempre había relacionado con un Volvo
Para muchos, aquella etapa marcó el momento en el que Volvo volvió a ser una marca de moda, no solo por seguridad o tecnología, sino por su diseño.
Polestar: laboratorio creativo y madurez estética
Su paso por Polestar no fue un paréntesis, sino una evolución natural. Como CEO de Polestar, Ingenlath demostró que sabía trasladar esa filosofía de diseño a un entorno más radical, eléctrico y experimental.
Bajo su liderazgo, Polestar creció hasta operar en 27 mercados, lanzó los Polestar 3 y Polestar 4 y consolidó una estética minimalista, casi arquitectónica, que hoy es referencia dentro del mundo del coche eléctrico premium.
Todo ese aprendizaje —conceptual, tecnológico y estratégico— es precisamente lo que ahora vuelve a Volvo.
Regresa a casa por Navidad, y en el momento justo
Volvo afronta una nueva etapa en la que el diseño será más importante que nunca. La mayoría de los modelos actuales han sido recientemente renovados, y la llegada del Volvo EX60 -equivalente eléctrico del superventas XC60-, marcará un antes y un después.
En este contexto, el regreso de Ingenlath transmite un mensaje claro: Volvo quiere mirar al futuro sin perder su alma.
Recuperar lo que nos “molaba” de Volvo
Más allá de cargos y comunicados oficiales, hay un sentimiento compartido entre muchos fanáticos de la marca (entre los que me encuentro): Volvo necesitaba reencontrarse con su esencia.
Ese equilibrio tan sueco entre sobriedad, innovación y carácter propio. Coches que no buscan llamar la atención de forma gratuita, pero que se reconocen al instante. Diseño honesto, funcional y elegante, sin artificios innecesarios.
Que Thomas Ingenlath vuelva a liderar el diseño de Volvo es una señal muy positiva en ese sentido.
Porque si alguien ha demostrado saber cómo proyectar el futuro sin romper con el pasado, ese es él. Y porque, con su vuelta, todo apunta a que Volvo puede volver a ser esa marca que nos molaba de verdad, por diseño, por personalidad y por coherencia.
