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¿Terminaremos siendo prescindibles al volante?

Podríamos decir que en decenas de casos, la ciencia ficción le ha ido marcando la pauta a los investigadores y en cierto modo, no nos equivocaríamos en absoluto.

Si pensabas que el teletransporte era cosa de Star Trek te equivocas ya que hace años ya se logró teletransportar información entre dos fotones situados a una distancia de 16 kilómetros uno del otro y entre ellos no había conexión alguna.

Ahora, con la llegada de esta técnica de transporte de la gran pantalla, ¿está el futuro de los desplazamientos por carretera en jaque?

Aquí nos viene muy bien hablar de la campaña que hizo SEAT sobre el “No al teletransporte”

No cabe duda que sería muy cómodo salir de casa, meterte en el ascensor y directamente aparecer en la oficina, o meterte en una máquina y aparecer en un lugar paradisiaco al otro lado del planeta, sin embargo, ¿Qué hay de las experiencias que vivimos al volante de nuestros coches?
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La conducción autónoma también se está volviendo muy popular últimamente por varios motivos. Principalmente porque ya se vislumbra el momento en el que los coches circulen en solitario, sin la intervención humana para lograr desplazarse del punto A al punto B pero una vez más volvemos al tema de la pérdida de sensaciones.

Preguntarnos qué va a pasar en el futuro no sería una mala idea. ¿Dejaremos de conducir? ¿Se perderá el placer de guiar la máquina hasta donde queremos y cómo queremos? ¿Nos olvidaremos de esos momentos que nos hacen felices tanto a la ida como a la vuelta de nuestro destino?

Si queréis, ya os adelantamos nuestra opinión y es muy simple. No va a pasar eso. Pasará como con algunas personas de hoy en día, que dicen que conducir un automático es como no conducir, aunque si me hablan de la caja manual pilotada,… igual les doy la razón. Lo que quiero decir es que siempre habrá voces que se nieguen al cambio, que no acepten la evolución lógica o la de la tecnología que al fin y al cabo sirve para hacernos la vida más fácil.

Nosotros siempre tendremos el control sobre algo, de eso estamos totalmente seguros. Otra cosa es que los sistemas autónomos sean tan efectivos y eficientes que prefiramos dejarles a ellos todo el trabajo de realizar el viaje.

Pero, ¿por qué pensamos que la conducción autónoma  tiene un futuro plagado de incógnitas?

Afirmar que la conducción autónoma va a ser parte de nuestras vidas en menos de una década es tan osado como negar su existencia, aunque ya os adelanto que ni es tan sencillo, ni algo tan cercano.

Sí, hay que eliminar total o parcialmente al ser humano de esta ecuación, pero para ello aún hay un largo camino que nos separa de esta nueva dimensión de la conducción, algo que se complica por los tabiques legislativos, sociales, tecnológicos y sobre todo, los económicos.

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En el aspecto legislativo, la Convención de Viena sobre la circulación por carretera todavía contempla esto como una quimera y aunque un nuevo texto ya está en camino, los fabricantes deben demostrar la fiabilidad de sus sistemas, lo que nos lleva al análisis de un aspecto tecnológico con muchas lagunas.

Ya en vías públicas y bajo permisos especiales, hay decenas de sistemas enfrentándose al tráfico diario. Afortunadamente, estas pruebas se desarrollan lejos de los casos de laboratorio en los que no existe el factor humano, algo con lo que tienen que aprender a lidiar las máquinas si queremos que la conducción autónoma pase del concepto a la realidad.

Para confiar en esta avanzada tecnología primero habría que perfeccionar los sistemas de conducción semiautónoma que ya tenemos a nuestro alcance pero en los que aún  no se puede confiar plenamente ya que en última instancia, el responsable ante cualquier problema, siempre es el conductor.

Textos como el Código de Circulación deberían ser modificados ya que de producirse un accidente, ¿de quién sería la culpa?, ¿del fabricante o del conductor?. Como veis, ya nos hemos metido de lleno en el apartado social, en el que los seguros y la responsabilidad sobre los productos se estarían peleando constantemente.

Además de las medidas técnicas, de  las regulaciones legales y de las normas sociales, tendremos que tener en cuenta el factor económico. La conducción autónoma no será barata. Primero habrá que actualizar las infraestructuras para que todo esté conectado entre sí, y esto irá de la mano de la instalación de costosos sistemas en el automóvil, que no todos los bolsillos podrán permitirse y que nuevamente introducirá el factor humano en la ecuación, algo que pretendíamos eliminar desde un principio.

Como veis esta tecnología todavía está lejos. Para conseguir que todo esto sea perfecto aun sería necesaria una tecnología con más “sentidos”, porque además de  procesar millones de datos, esta deberá tomar decisiones correctas en tiempo real, predecir el factor humano y hacerlo lo más rápido posible ya que de ello dependerá tu vida y la de los que te rodean.

¿Y tú que opinas?, ¿Terminaremos siendo prescindibles?

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