Nos guste o no, hay cosas en un vehículo de las que no se puede prescindir. Por ejemplo, las luces en la noche o el aire acondicionado en verano son algunas de ellas. No sólo por comodidad, sino también por seguridad. La realidad es que el aire acondicionado del coche se ha convertido en un elemento imprescindible en los vehículos que circulan por nuestras carreteras.
La propia Dirección General de Tráfico (DGT) recomienda a los conductores mantener una temperatura estable en el interior del coche. Esta debe estar entre los 21 y los 23 grados. El motivo es que un exceso de calor dentro del vehículo aumenta hasta un 20% el riesgo de sufrir un accidente. Conducir a más de 25 grados provoca una disminución de la atención y la concentración.
Hoy nos vamos a centrar en el sistema que nos mantiene fresquitos a los pasajeros en los días más calurosos. Casi todos los conductores saben que el sistema de aire acondicionado o el climatizador tienen un efecto negativo en el consumo de sus coches. La pregunta es ¿De cuánto hablamos? ¿Qué sistema gasta más? ¿Es mejor llevar las ventanillas abiertas?
¿Cuánto gasta el aire acondicionado del coche?
Para contestar a estas preguntas nos hemos basado en un estudio publicado por Emission Analytics. En este estudio se probaron más de 100 vehículos de diferentes combustibles en los mismos escenarios. Todos ellos con la misma temperatura de refrigeración y bajo las mismas condiciones climatológicas. Lo más curioso son los más y menos perjudicados.
Los peor parados en el estudio son los vehículos híbridos de gasolina; mientras que los menos damnificados son los modelos con motorizaciones gasolina. En la tabla que tenéis a continuación podéis comprobar el porcentaje medio de incremento en el consumo en cada uno de los escenarios.
| Combustible | Incremento consumo combinado | Incremento consumo en ciudad | Incremento en consumo vías rápidas |
| Diésel | 4.6% | 6.3% | 3.3% |
| Gasolina | 3.8% | 5.1% | 2.7% |
| Híbridos gasolina | 6.1% | 9.3% | 2.8% |
Por su parte, Endesa señala en su blog que la energía que consume el compresor del aire acondicionado del coche depende de dos factores: la temperatura exterior y la intensidad del aire acondicionado. Cuantos más grados bajemos, más combustible se consume. La compañía eléctrica sitúa este gasto de combustible entre 0,2 litros y 1 litro por cada 100 kilómetros.
En base a otros estudios similares, las cifras muestran una horquilla de un aumento del consumo de entre el 5 y el 20%. En esencia, no suele llegar a más de 1,5 litros de incremento cada 100 kilómetros. Además, en los coches modernos el compresor se apaga cuando alcanza la temperatura asignada. Se desacopla del motor, por lo que el consumo se ve reducido.
¿Aire acondicionado o climatizador?
Muchos pueden pensar que el climatizador no es más que un sistema de aire acondicionado con un termostato. La verdad es que no andan desencaminados. Sin embargo, lejos de ser exactamente lo mismo, el sistema de climatización optimiza el funcionamiento del compresor del sistema de refrigeración en el momento preciso. El aire acondicionado no.
En el aire acondicionado es la persona la que apaga o enciende el sistema a gusto. El climatizador evita conexiones y desconexiones innecesarias. De esta forma, mantiene siempre el compresor encendido al mínimo. Esto nos aleja de los picos de consumo que supone encender el compresor del aire acondicionado.
El climatizador ofrece un mayor confort a bordo. Además, en su posición automática puede llegar a ahorrar una media de hasta un 1,5% del consumo respecto al mismo vehículo con aire acondicionado manual. También debes saber que el sobrecoste que supone poner la calefacción en invierno es muy distinto al del aire acondicionado. Salvo en coches eléctricos, claro.
El calor se obtiene de la energía generada por el propio motor de combustión. Por lo tanto, para calentar el habitáculo basta con tener encendido el motor. Esa es la razón por la cual, cuando ponemos el coche en marcha en invierno, la salida del aire caliente no es inmediata. Lo que tarda en calentarse el motor es lo que tardamos en obtener calor. El consumo adicional es insignificante.
¿Y conducir con las ventanillas bajadas?
Pues dependiendo de en qué supuestos, puede llegar a ser mejor. A pesar de lo que nos hayan querido vender en las autoescuelas, circular con las ventanillas bajadas no siempre es tan perjudicial para el consumo. Hay dos factores principales a considerar cuando nos acercamos a esta pregunta.
La primera tiene que ver con la media de consumo de los sistemas de aire acondicionado. Puedes comprobar los datos en la tabla e información anterior. El segundo factor tiene que ver con la resistencia y la aerodinámica del vehículo. A todos nos han enseñado que, si tenemos las ventanillas bajadas, el aire entra en el coche y circula por dentro del mismo.
En estos casos, ofrece una resistencia mucho mayor que cuando el aire fluye por las aerodinámicas líneas exteriores del vehículo. En cierto modo es verdad. Para esto debéis pensar en un paracaídas. Cuando un paracaidista lo abre busca que la tela arrastre la mayor cantidad de aire posible y que frene la velocidad de caída haciendo seguro el aterrizaje.
A diferencia del paracaidista, nosotros no queremos ese lastre entre en el coche. Por lo tanto, a partir de 50 o 60 km/h, resulta conveniente subir las ventanillas y encender el sistema aire acondicionado. Por debajo de estas velocidades y, teniendo en cuenta las cifras mostradas anteriormente, es más económico, aunque también menos confortable, llevar las ventanillas abiertas.



