Llevamos tiempo siguiendo el desarrollo del Mercedes-AMG GT de cuatro puertas (código interno C590), y AMG por fin nos dejó ver su interior de forma oficial hace unos días. Pero lo interesante no es solo lo que enseñan de forma oficial, sino lo que se les escapa y cazan nuestros fotógrafos mientras siguen apretando el coche sin piedad.
Prototipos por todas partes… y uno que canta más que el resto
AMG está completamente volcada en el desarrollo, con una cantidad absurda de prototipos rodando. En ese contexto apareció una escena curiosa, varios modelos camuflados y, entre ellos, un GT 4 de cuatro puertas con un alerón trasero que no logró pasar desapercibido.
Ese coche no jugaba en la misma liga visual que los otros. Era el típico “prototipo que no quiere llamar la atención” pero acaba haciendo justo lo contrario que es básicamente acaparar todas las miradas y objetivos de las cámaras.
Detalles que delatan que lo están exprimiendo
No essolo el alerón. Ese prototipo también llevaba camuflaje con perforaciones en el capó, algo ya visto en Nürburgring y que suele apuntar a pruebas serias de refrigeración.
Pero lo más revelador lo encontramos en los frenos. Los discos perforados estaban llenos de microgrietas, una señal bastante clara de un uso bastante intensivo. No es desgaste, es lo que pasa cuando un coche pasa horas rodando al límite. Básicamente, lo están tratando como el auténtico misil que seguramente será cuando lo lancen al mercado.
Potencia de hipercoche en formato berlina
Las cifras que se manejan no son precisamente discretas. AMG apunta a un rango que arranca alrededor de los 1.000 CV y puede llegar hasta los 1.360 CV en las versiones más bestias. No estamos hablando de una berlina rápida. Estamos hablando de algo que entra directamente en territorio de superdeportivos, pero con cuatro puertas y sin hacer ruido.
Este modelo será el primer eléctrico desarrollado desde cero por AMG, y su presentación está ya marcada en el calendario para junio. No llega para rellenar hueco, sino para posicionarse como alternativa directa al Porsche Taycan y, de paso, reemplazar al actual modelo con motor V8.
Del Vision 2025 a la realidad (sin suavizar la idea)
La base conceptual viene del Vision 2025, un prototipo que ya dejaba claro que AMG no quería hacer otro EQ con esteroides. Aquello era más bajo, más agresivo y con una estética mucho más enfocada al rendimiento.
Lo interesante es que, viendo los últimos prototipos, no han rebajado el planteamiento. El coche de producción mantiene esa silueta afilada, muy pegada al suelo, y bastante más radical que cualquier berlina eléctrica convencional de Mercedes.
Aunque el camuflaje sigue tapando bastante, se intuyen bien las proporciones. Hay un capó largo, una carrocería baja y una presencia muy ancha, con un tamaño que lo coloca en la órbita de modelos como el Taycan o el Lucid Air.
A eso se suman detalles como un alerón trasero retráctil, tiradores enrasados y una zaga que apunta a integrar soluciones aerodinámicas bastante agresivas. Todo está pensado para que el coche no solo corra, sino que se pegue al suelo cuando toca.






























