En los paisajes helados del Círculo Polar Ártico se está poniendo a prueba el Jaguar GT pero ojo, porque también se está poniendo a prueba una decisión empresarial de enorme calado. Los prototipos del nuevo Jaguar GT eléctrico de cuatro puertas afrontan su última fase de tests invernales antes de su presentación (que tendrá lugar este verano).
Tal y como ya te he contado, el Jaguar GT marca un punto de inflexión en la historia de la marca. No es una evolución de la gama existente ni un paso intermedio hacia la electrificación, es el vehículo que ha llevado a Jaguar a detener la producción de coches de combustión, abandonar su posicionamiento tradicional y apostar por un segmento de alto lujo eléctrico.
Como puedes imaginar, hablamos de una estrategia a vida o muerte que implica renunciar al volumen, asumir mayores riesgos y confiar en que el valor de marca y su percepción por parte del cliente final, sean suficientes para justificar precios, márgenes y expectativas propias de fabricantes como Bentley.
Una apuesta estratégica sin retorno
Jaguar no está siguiendo el camino habitual de transición que han elegido otros fabricantes. En lugar de convivir durante años con motores térmicos y eléctricos, ha optado por un borrar su legado para redefinir una nueva identidad, cambiar a su clientela y ya de paso, modificar toda su estructura industrial. Este GT no solo inaugura una nueva época, sino que condiciona todo lo que vendrá después. Si el modelo no convence (por producto, por precio o por percepción de marca), Jaguar carecerá de una línea de vida que lo salve de caer al vacío más absoluto.
Para intentar no cometer ni un solo error, la marca está llevando a cobo el programa de desarrollo más ambicioso de su historia. Un total de 150 prototipos recorrerán cientos de miles de kilómetros en entornos extremos: desde autopistas del desierto bajo temperaturas abrasadoras hasta lagos helados, combinados con simulaciones virtuales y pruebas de laboratorio.
Tecnología por todos lados pero también credibilidad
Las pruebas invernales en Arjeplog permiten afinar los sistemas de propulsión, chasis y control en condiciones de baja adherencia. El GT se enfrenta a un mercado donde los clientes no solo comparan prestaciones, sino experiencia, refinamiento y coherencia de marca.
El planteamiento técnico es ambicioso. Hablamos de más de 1.000 CV, tracción total, tres motores eléctricos, reparto de par inteligente, dirección a las cuatro ruedas, suspensión neumática dinámica y amortiguadores activos. Sobre el papel, las cifras sitúan al GT entre lo más avanzado del sector pero el verdadero reto no está en en la parte técnica sino en si esta de verdad encaja con la nueva promesa Jaguar de no parecerse a ninguna otra cosa.
¿Renacimiento o fin?
El Jaguar GT eléctrico de cuatro puertas encarna la filosofía de modernismo exuberante anticipada por el prototipo Type 00, pero, sobre todo, representa una apuesta. Jaguar no pretende parecerse a nada conocido; sin embargo, en términos de posicionamiento, ambición y exclusividad, su referencia implícita es Bentley.
La diferencia es que Bentley llega a ese lugar desde una posición consolidada, mientras que Jaguar lo hace tras años de resultados irregulares y una identidad difusa. Este GT puede ser el coche que devuelva a Jaguar al centro del debate del lujo automovilístico… o el que confirme que el salto fue demasiado largo.

