BYD no ha llegado a Europa para hacer amigos europeos, ha venido para hacer los deberes que en su tierra natal no está pudiendo hacer porque no paran de caer sus ventas. Tras un par de años desembarcando con hírbridos enchufables y eléctricos puros, el fabricante chino ahora puesta por los 4×4 y por competidores de alta cuna.
Su nuevo Denza B5 no se presenta como una alternativa más dentro del segmento 4×4 de alta gama, sino como una misión bastante directa, quieren discutirle el trono de los 4×4 a los dos mejores en su segmento, el Defender y el Clase G.
El planteamiento del B5 es claro. Chasis de largueros y travesaños, estética cuadrada y una configuración PHEV que mezcla eficiencia con cifras de potencia exageradas.
Un planteamiento técnico que apunta directamente a los grandes
Para entender por qué BYD quiere hablar de tú a tú con Land Rover y Mercedes, hay que mirar debajo de la carrocería. El Denza B5 no recurre a una plataforma monocasco como muchos SUV o incluso muchos 4×4 modernos, sino a una estructura clásica de escalera derivada del todoterreno puro de libro. Eso ya lo coloca directamente en la liga de los mejores 4×4.
El sistema híbrido combina un motor térmico relativamente contenido con dos motores eléctricos, uno en cada eje. El resultado es una cifra de potencia que supera de forma combinada lo que muchos conductores realmente necesitan, pero que sirve para posicionarlo frente a sus rivales europeos de una forma más cómoda. No es solo una cuestión de fuerza bruta, también de cómo se entrega. En este caso la potencia es inmediata, silenciosa en modo eléctrico y más progresiva cuando entra el motor de combustión.
El B5 no intenta ocultar que es un mastodonte. Su tamaño y su peso se dejan ver a simple vista. Algunos medios que ya lo han probado nos comentan que la suspensión filtra bien las irregularidades, se mueve con soltura en terrenos complicados y transmite esa sensación de robustez que se espera de un 4×4 serio.
Más tecnología que tradición: así juega BYD sus cartas
Si el Defender y el Clase G todavía conservan cierto aire mecánico y tradicional, el Denza B5 gira claramente hacia lo digital. El interior está dominado por pantallas, interfaces y una experiencia más cercana a la electrónica de consumo que al mundo del todoterreno.
Eso tiene ventajas evidentes en conectividad y equipamiento, pero también plantea el típico debate que ronda siempre las cabezas de los expertos: “hasta qué punto tanta digitalización encaja con un vehículo pensado para un uso exigente”.