Bueno, estas cosas pasan en más ocasiones de las que nos imaginamos. A un familiar por ejemplo, se le derramó una botella con anticongelante en el asiento del copiloto. El resultado además de una exhaustiva limpieza de moqueta y desmontar el asiento del copiloto para levantar la moqueta y limpiar el suelo de chapa, fue la sustitución de la maldita centralita de sonido… Una chorrada que tuvo unas consecuencias económicas notables, aunque nada comparables con lo que os muestro hoy.
Al parecer, el conductor de lo que parece ser un Maserati Quattroporte estaba transportando un bote de pintura blanca en las plazas traseras cuando un perro se cruzó en su camino y con ánimo de esquivarlo, el bote se abrió y del frenazo, la pintura salió despedida, salpicando el costoso habitáculo del modelo.
Bien, puedes creértelo o no, pero esta es la versión que le dio al seguro este conductor australiano y ojo, porque la broma no le ha salido nada barata al seguro.
Tener un buen seguro a todo riesgo marca la diferencia en estas situaciones y menos mal que este propietario tenía su Maserati con la máxima cobertura porque el coche ha sido declarado como siniestro total. Como lo lees, los peritos del seguro han determinado que es más costosa la reparación de los interiores que el valor del vehículo.
Las compañías de seguros funcionan con datos muy exactos y costes de reparación y cuando un cliente con una póliza a todo riesgo reclama, deben de devolver el vehículo a su estado original, aunque todo depende de los costes de reparación y limpieza.
¿Mala suerte o engaño?
Fuente | Carscoops
