Tal y como ya te hemos comentado, Stellantis apuesta por el regreso de los motores de combustión. Como ya sabrás, hubo una época no hace mucho en la que las marcas del grupo anunciaron que abandonaban el diesel y la gasolina en algunos de sus modelos.
Hoy hemos sabido que el Citroën Berlingo da un giro interesante. En un momento en el que muchos fabricantes están reduciendo su oferta de combustión, Citroën hace justo lo contrario y recupera de forma oficial las mecánicas térmicas (ICE) y, especialmente, el diésel, para adaptarse a la realidad de muchos conductores (sí, esa que dijeron que la gente no necesitaba y que resulta que sí que necesita).
El regreso del diésel: una decisión pragmática
La gran noticia es el retorno del motor diésel 1.5 BlueHDi, disponible en versiones de 100 y 130 CV. No es un simple añadido a la gama, sino una respuesta directa a un tipo de usuario que sigue necesitando este tipo de mecánica.
El diésel sigue teniendo sentido cuando hay muchos kilómetros en tu día a día. Familias que viajan con frecuencia, profesionales que se mueven constantemente o conductores que no quieren depender de la infraestructura de carga eléctrica.
Además, la llegada de la caja automática en la versión de 130 CV refuerza el atractivo del diésel en el Berlingo.
Lo interesante aquí no es solo el motor en sí, sino el mensaje: Citroën reconoce su metedura de pata y afirma que el diésel sigue siendo relevante en determinados casos.
Gasolina: la puerta de entrada a la gama térmica
Junto al diésel, el Berlingo mantiene una opción de acceso con un motor gasolina de 110 CV. Se trata de una mecánica pensada para un uso más equilibrado.
Con sus 205 Nm de par disponibles a bajas revoluciones, no busca ofrecer unas cifras espectaculares, sino facilidad de conducción. Asociado a una caja manual de seis marchas, cumple con lo que se espera.
Multienergía en pleno 2026 aunque van tarde
La estrategia del Berlingo parece que ya no va de imponer una tecnología, sino de ofrecer diversas opciones. Mientras el ë-Berlingo eléctrico sigue cubriendo el papel de la movilidad sin emisiones, el regreso de los motores térmicos amplía el abanico de posibilidades.
La pregunta ahora es clara, ¿hay alguien al volante?