La gran mayoría de los fabricantes de automóviles aún no han perfeccionado ni a un 45% su tecnología autónoma y ya se atreven con el diseño de los futuristas interiores que montarán de los coches autónomos que dicen, rodarán por nuestras carreteras en un futuro no muy lejano.
Ergonómicos asientos, grandes pantallas, sistemas holográficos y hasta salpicaderos futuristas en los que no encontramos ni volante ni palanca de cambios ni nada de lo que hasta hoy en día nos podemos encontrar en un modelo a la venta.
En el marco del CES, Bose ha decidido dejar claro que puesto que el sistema de suspensión más avanzado del planeta -su impresionante sistema de suspensión- es imposible de producir en serie, lo mejor es trasladarlo a los asientos para crear un asiento confortable capaz de hacer que los pasajeros viajen cómodamente y no se percaten de las imperfecciones y las irregularidades del firme.
El sistema que se exhibe en el CES es en realidad la última versión de la tecnología Bose Ride derivada de la que la empresa ya presentó por primera vez para camiones pesados en 2010 y que contrarrestaba las sacudidas y los golpes de la cabina.
Como puedes ver, Bose ha trabajado en un asiento que permite ofrecer el mayor aislamiento posible de la carretera, algo con lo que muchos sueñan pero que los fanáticos del mundo del motor ven claramente como una aberración.
