Si viajas a Alemania en coche próximamente es muy posible que te encuentres con una sorpresa un tanto desagradable… y es que la cámara baja del parlamento alemán -el Bundestag- ha aprobado la semana pasada una nueva medida que pretende cobrar un peaje especial a los vehículos extranjeros en proporción a sus emisiones. ¿Si contamino más pago más? La respuesta es un sí, rotundo. Los precios de estos peajes se basarán en la duración del viaje y la etiqueta ‘Euro’ de cada vehículo, es decir, esto favorecerá a los menos contaminantes y que realicen los trayectos más cortos, aunque el turismo germano podría salir claramente perjudicado.
Ya en el verano del 2014 se inició un debate acerca de este tema que no llegó a más, el entonces Ministro de Transportes –Alexander Dobrindt– desveló sus intenciones de cobrar a conductores extranjeros a partir del 2016 pero la Comisión Europea lo calificó como discriminatorio y en contra de la normativa de la Unión Europea. Más adelante se propusieron algunos cambios en el texto original para adaptarse a la Comisión, incorporándose así los beneficios para los coches más ecológicos y aquellos que realizaran viajes más cortos.
Ahora esta nueva ley se enfrenta a otro obstáculo, ya que Dobrindt ha rechazado las peticiones de hacer excepciones en las zonas de peaje fronterizas y muchos ya están oponiéndose radicalmente a estas medidas que podrían resultar directamente dañinas para la economía y turismo del país. Dos de los dieciséis estados federados que conforma el país –Saarland y Rhineland-Palatinate– ya se han puesto en pie de guerra y han anunciado que entrarán en contacto con un comité de mediación entre las dos cámaras parlamentarias. Lo que según Reuters podría ocasionar que la aprobación de esta polémica ley se atrasaría hasta el 24 de septiembre.
