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GPF filtro de partículas gasolina

Ya están aquí los Gasoline Particulate Filters (GPF): Filtros Antipartículas también para los TSI y los TFSI

Fue a finales del pasado mes de Mayo cuando os comentamos que en Mercedes-Benz habían confirmado que en un futuro no muy lejano sus mecánicas gasolina incorporarían el dichoso filtro de partículas que tantos problemas y quebraderos de cabeza le ha dado a los propietarios de muchas mecánicas diésel.

Ahora parece que en Volkswagen se apuntan a la moda de los Filtros antipartículas en las mecánicas gasolina y todo porque según estas marcas, los futuros objetivos de emisiones deben de cumplirse y esta es la única manera.

Los primeros motores de gasolina con filtros de partículas llevan en el mercado desde 2014, cuando el S500 W222 equipó un filtro hecho por Faurencia -un conocido proveedor de automoción- pero esto se va a extender en la oferta gasolina de la estrella y de otras muchas marcas.

Desde hace tiempo se requiere a los vehículos diésel que incorporen filtros de partículas para eliminar el hollín después de que salga del motor y antes de que pueda entrar en el medio ambiente.

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Los motores de inyección directa emiten un mayor volumen de partículas que los motores de gasolina estándar y la tecnología de filtro de partículas de Gasolina (GPF) permite la reducción de dichas emisiones de partículas.

El GPF recogerá partículas de forma continua y se regenera más fácilmente que un DPF (Filtro de Partículas Diésel) en un modo de regeneración pasiva (ya que se induce la regeneración «natural» cuando el conductor deja de acelerar y el GPF está lo suficientemente caliente).

Según Automotive News, en el caso de Volkswagen los primeros motores gasolina en montar filtro de partículas llegarán al mercado en el motor TSI de 1.4 litros que equipa el Tiguan y en el 2.0 litros TFSI equipará el Audi A5. Con este nuevo FAP, las mecánicas TSI cumplirán la normativa Euro 6c, que pretende reducir las partículas sólidas finas en un 90% -esta normativa entre en vigor en septiembre de 2017-.

Cabe destacar que los Model Year que empiecen a equipar estos filtros serán algo más caros que los mismos modelos sin filtro de partículas.

Te contamos todo sobre las partículas

Ahora que los humos y las emisiones están de moda, aprovecharemos para preguntarnos de qué se componen los humos de escape y cómo nos afectan a nivel físico cuando lo respiramos. Ya os adelanto que no es algo sencillo, y que muchos de los gases del escape son altamente nocivos para el ser humano. Y no, el CO2 no es el peor, ni de lejos. De hecho, ya adelantamos que el CO2 es un gas de efecto invernadero y que no vamos a entrar en detalle aquí, porque nos interesa más saber cómo nos mata el resto de componentes.

No hay un tema con más impacto en los últimos meses como el escándalo VAG de las emisionestrucadas, el dieselgate. Sin duda puede decirse que es el tema del año y posiblemente de la década porque se trata de un engaño consciente, y por supuesto, porque dinamita la confianza de aquéllos conductores que se subieron al carro ecológico de Volkswagen con ilusión.

Si bien es cierto que el perjuicio de la marca y el perjuicio económico es real para todos, para quienes de manera sincera creían estar apoyando al medio ambiente, el daño moral es incalculable.

De hecho no dejo de recordar aquél tiempo en el que Volkswagen y Greenpeace nos daban lecciones en cuanto a medio ambiente (no tengo nada en contra de Greenpeace). ¿Justicia poética? ¿Karma?

Componentes del humo de escape que son cancerígenos

En realidad, la enorme mayoría de los componentes del humo de escape perjudican a la saludde una manera o de otra, pero para alguno de ellos, además, está comprobado que su inhalación prolongada provoca cáncer. En el humo de los coches tenemos varios gases y también partículas, que no son otra cosa que pedacitos de tamaño infinitesimal de metales y hollín. Esos pedacitos los respiramos y se alojan en nuestros pulmones, siendo las partículas uno de los elementos más nocivos del humo. Veamos en detalle cada componente.

Aquí vamos a mezclar, en pocas palabras, los coches de gasolina y los diésel, porque en lo básico comparten gases, aunque las proporciones varían bastante. En los casos que sean exclusivos, lo comentaremos, pero ya os adelanto que el peor humo es el diésel, como ya sabemos:

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Partículas en suspensión ¿Qué son?

Solemos hablar de “partículas”, sin más, y debería preocuparnos mucho qué se entiende por esto. Estas partículas son fundamentalmente hollín (el hollín es el producto de la combustión incompleta de un material. Sería como la ceniza, pero más oscuro y prácticamente compuesto por carbono pulverizado y otros elementos), y partículas diminutas de diversos metales. Cuanto más pequeñas son las partículas, más nocivas para la salud porque más profundo penetran en nuestros pulmones.

La composición del hollín incluye a menudo cientos de elementos químicos, incluyendo sulfatos, amonio, nitratos, carbono elemental, compuestos orgánicos condensados, e incluso compuestos cancerígenos y metales pesados tales como arsénico, selenio, cadmio y zinc.

Los vehículos diésel son los que más contribuyen a emitir partículas, y solo en los Estados Unidos (donde se la tienen jurada al diésel) estiman que dos tercios de las partículas en la atmósfera se deben a este tipo de motor. En los coches diésel tenemos el filtro de partículas, que con cada iteración de la norma Euro anticontaminación, son cada vez más eficaces, pero siempre dejan pasar algo. Y ese algo nos perjudica seriamente.

La presencia de partículas da al humo de escape la consistencia, textura y color de la niebla.

Hemos de tener en cuenta que todo esto lo explicamos para coches ‘sanos’, es decir, sin problemas mecánicos. El quid de la cuestión es que en España hay muchos coches que necesitan una resurrección mecánica que contaminan más de lo normal. Echa un vistazo a los problemas de motor que se leen en el humo de escape.

El problema de las partículas no se refiere solo a estas, las que se emiten directamente, sino que se extiende a las partículas que se crean en la atmósfera, a partir de los humos. Los motores diésel contribuyen al problema también mediante la emisión de óxidos de nitrógeno y óxidos de azufre, que se transforman en partículas “secundarias” en la atmósfera.

Hidrocarburos: el problema del ozono

Otro de los componentes principales del humo de escape son los hidrocarburos, como es lógico. Estos hidrocarburos reaccionan con los óxidos de nitrógeno en presencia de luz solar. La reacción química que se produce da lugar a moléculas de ozono. Esto, que puede ser visto como algo bueno, no es tal: el ozono es beneficioso para el medio ambiente cuando se encuentra en las capas altas de la atmósfera, porque su presencia en la estratosfera sirve para absorber entre el 97% y el 99% de la radiación ultravioleta (sin ozono nos freiríamos, literalmente, en cuestión de minutos).

A ras de suelo, altas concentraciones de ozono son perjudiciales para la salud porque es un gas irritante. Sí, existen terapias de ozono, pero ni de lejos llegan a las concentraciones que producenpicores. El ozono generado por la contaminación causa tos, sensación de ahogo y compromete nuestra capacidad respitatoria.

NOx, CO y SO2: asesinos silenciosos

Los óxidos de nitrógeno (NOx) irritan los pulmones y son responsables de bajar nuestras defensas ante infecciones respiratorias (neumonía, gripe…). Como vimos, reaccionan con los hidrocarburos para formar ozono a nivel del suelo, con lo cual irritan dos veces. El monóxido de carbono es un gas que no percibimos mediante nuestros sentidos, pero que es altamente venenoso. Cuando se produce una combustión se libera al aire, y además esto pasa con cualquier combustión: una hoguera, tu chimenea, ese brasero de picón… Por eso la ventilación es impresincible para cualquier situación en la que hagamos fuego.

Pero sin desviarnos demasiado, dentro de tu motor también hay combustión, y por tanto se produce CO, tanto en gasolina como en diésel. Ese monóxido de carbono se libera a la atmósfera en grandes cantidades y, aunque en el aire no es mortal como podría serlo en una habitación cerrada en la que tenemos un fuego, tiene efectos negativos para los mecanismos de absorción del oxígeno, fundamental como intuirás para estar bien vivo, y sobre todo afecta a las personas que tienen enfermedades crónicas (y a los ancianos), a los bebés y a los fetos.

En cuanto al dióxido de azufre (SO2), la combustión del diésel lo crea a espuertas. De nuevo este gas es de los que producen “cosas” en la atmósfera, y por ejemplo puede reaccionar con otros gases para producir partículas diminutas. Es un factor de riesgo importante para niños pequeños y para personas asmáticas.

Los bencenos y el cáncer

Otros contaminantes del aire peligrosos y muy tóxicos están formados por bencenos. Estos compuestos están relacionados con los problemas congénitos (problemas físicos que se desarrollan durante la gestación), y por supuesto están relacionados directamente con el cáncer y otras enfermedades graves.

En los Estados Unidos estiman que los bencenos están relacionados con el 50% de los casos de cáncer que, a su vez, están provocados por la polución del ambiente. Muy peligrosos y algo que no se puede evitar tras las combustiones de hidrocarburos.

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